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El Libro Azul de Alcohólicos Anonimos.
El Libro Grande, en sus diferentes ediciones, desde la más “primitiva” en mimeógrafo, luego empastado con sus cubiertas rojas y amarillas, hasta llegar al actual, de color azul; tiene su historia, una historia tan bella como los historiales de cada alcohólico que persevera en su sobriedad; esta es una parte de la misma pues escribir una historia completa se llevaría muchas páginas. Sin embargo, sobre la base de la información existente, se puede decir algo sobre el Libro “Alcohólicos Anónimos”. Por ejemplo, que aún hay gente que no lo conoce, el nuevo que está por llegar a un Grupo le espera el encuentro con este Libro que tantos millones de vidas ha salvado. Y que con el pasar del tiempo seguirá siendo tan vigente como lo es actualmente y desde sus inicios. Cabe decir que el Programa descrito en este libro ha sido el punto de partida para otros movimientos llamados Anónimos.

Bill W llegó a decir que tal vez el Programa serviría hasta para los “Obesos Anónimos”; “Hemos, inclusive, aplicado la terapia de Grupo a una de nuestras más grandes tentaciones, el área de la comida, y se ha sugerido seriamente que se organicen los Obesos Anónimos o algo por el estilo. No me gustaría que AA sea copiado frecuentemente, y mucho menos respecto a problemas de menor trascendencia. Pero el hecho es de que la gente pueda llevar una dieta más agradable en grupos que en forma solitaria”. De manera que el Libro Grande, ha sido pionero en muchos de los movimientos anónimos, esto demuestra que el Libro, ha servido para otros problemas y esto se debe al éxito que ha tenido después de su publicación.

El Dr. Harrison Emerson Fosdick opinó: “Este libro extraordinario merece una cuidadosa atención de todas las personas interesadas en el problema del alcoholismo. Ya sea que se trate de víctimas, amigos de víctimas, médicos, clérigos psiquiatras o trabajadores sociales, y hay muchos que tienen estas condiciones, este libro les dará una visión interna del problema que afronta el alcohólico, como no puede hacerlo ningún otro tratamiento”. El Dr. Harry M Tiebout se expresó de este modo al finalizar una charla: “Permítanme afirmar mi condición de miembro afiliado por el sentimiento a AA. He estado con ustedes desde el principio y he compartido sus dolores de crecimiento. Y ahora he alcanzado el estado de profunda convicción en la solidez del proceso de AA, espero que ayuden a lograr que la experiencia de AA no sea solamente un milagro sino una forma de vida plena de valores eternos”.

Y de los planes que habían discutido Bill y el Dr Bob en 1937, el más realista fue el de publicar un libro referente al Programa. Aunque el plan sólo fue aprobado por una escasa mayoría. Al exponer en una forma clara el programa de recuperación, un libro podía prevenir de la distorsión del Mensaje; podía ser llevado o enviado a los alcohólicos de las ciudades más distantes; podía ayudar a dar publicidad al movimiento entre los no alcohólicos y hasta incluso podía dar a ganar dinero, el cual podría ser utilizado para establecer una oficina que manejara solicitudes, información, y tal vez hasta publicidad sobre la información.

La secretaria de Bill W, Ruth Hock, probó ser un regalo como caído del cielo para la pequeña oficina, fue una trabajadora incansable y leal, permaneció con Bill W sólo algunos años. No pasó mucho tiempo para que tuvieran dificultas económicas, no había dinero para pagarle su sueldo y tampoco el de la renta de la oficina, Ruth siguió ahí en esa oficina sin percibir ningún sueldo, se dio cuenta que “cada vez le interesaba más cada nuevo rostro que llegaba con el problema alcohólico y se preocupaba mucho de que los alcohólicos pioneros tuvieran éxito”. Y que la finalidad era la de ayudar a un puñado de borrachos sin nombre.

Bill empezó a trabajar en el Libro Grande, en marzo o abril del año de 1938. Ruth, mecanografió el manuscrito, recordó que él llegaba a la oficina con páginas de papel amarillo a rayas, con notas delineando en general cada capítulo. “Lo que entendí”, recordó, “fue que esas notas eran el resultado de mucho pensar, después de horas de discutir los pros y los contras con todo el que pudiera estar interesado. Esa es la manera en que recuerdo que vi por primera vez un perfil de Los Doce Pasos”. Bill se colocaba detrás de Ruth y dictaba el material mientras ésta mecanografiaba. Dictaba una sección y luego revisaba las páginas mecanografiadas, mientras sus pensamientos todavía estaban trabajando en esa vena. El trabajo iba con lentitud, porque Bill estaba dispuesto a dejarlo en cualquier momento en que llegara alguien que quisiera hablar. Trabajando a su manera, Bill completó pronto su historia personal y el capítulo “Hay una Solución”. Estos que llegarían a ser los dos primeros capítulos, se elaboraron inmediatamente, para ser utilizados el verano de 1938, en la campaña para recaudar fondos. Eugene Exman, el editor del Harper’s y Brothers, leyó los dos capítulos, pulsó la capacidad de Bill para completar el libro y luego le ofreció publicarlo, dándole $1.500.00 dólares a cuenta de los derechos de autor.

Bill regresó a las nubes, ya que no muchos autores reciben esa cantidad tan rápida. No obstante, con posteridad dijo que por unos segundos reflexionó respecto a la oferta, debido a que la Fraternidad no sería la propietaria de su libro, “¿qué sucedería si se convirtiera en un best seller?” Serían incapaces de manejar las miles de solicitudes de alcohólicos desesperados y de sus familias.

Bill continuó poniendo gradualmente las ideas básicas en papel amarillo a rayas y luego dictando a Ruth borradores provisionales de los capítulos. No tenía unas líneas generales reales, sino que seguía sólo una lista de encabezados posibles de los Capítulos. Entonces enviaba al Dr Bob, a Akron, copias de los mismos para control y críticas, y él revisaba el mismo material junto con los miembros de Nueva York.

Mientras que Bill recibió de Akron “nada excepto el más cálido apoyo”, de los miembros de Nueva York, obtuvo lo que recordó como un verdadero “mazazo”. Después de completar el tercero y cuarto capítulos, “Más acerca del Alcoholismo” y “Nosotros los Agnósticos”.

Bill llegó a un punto que había sido una barrera en su propia mente y le había dado preocupaciones considerables. Tenía que escribir el Programa real para que lo siguiera el alcohólico, y tenía que hacerlo tan poderoso como fuera posible. Tenía un gran temor de que el programa pudiera ser mal interpretado por los alcohólicos en lugares distantes, porque era diferente a pasar el Mensaje cara a cara, cuando uno podía observar personalmente la reacción del otro y responder a las objeciones y preguntas, o aclarar cualquier confusión.

En letra impresa, no había una segunda oportunidad; lo que estaba impreso en la página bien podía ser la única información a la que tendría acceso el alcohólico que estaba aún sufriendo. Debería tener fuerza y ser completa; como aseguró Bill: “No debe haber una sola excusa que sirva al alcohólico racionalizador para evadirse rápidamente”. Bill estaba a punto de escribir el famoso Capítulo Quinto, “Cómo Funciona”. (Este V Capítulo, en muchos Grupos se el principio <Rara vez hemos visto fracasar> hasta los incisos a, b y c). Además cabe mencionar y hacer una reflexión, ¿por qué a muchos alcohólicos se les denomina hijos del V Capítulo? En qué se basan algunos compañeros para hacer esta aseveración que es casi sentenciosa. Para aquellos que sigan diciendo que alguien es hijo de este capítulo, mejor que lo reflexionen, no es tan sencillo a veces llegar a ser hijo del V Capítulo, esto queda demostrado de la manera siguiente.

El material básico para el capítulo fue el Programa que en forma personal y directa, había estado utilizando Bill desde su propia recuperación. En gran parte eran los principios del Grupo Oxford y, además tenía algunas de las ideas que había recogido de William James y del Dr Silkworth. Más aún, Bill había trabajado con el Dr Bob y otros alcohólicos probando y analizando cuidadosamente la funcionalidad y eficacia del programa inicial. No existe ninguna evidencia de que el Grupo Oxford tuviera un Programa así de específico; sin embargo, prevalecieron las ideas de él en Seis Pasos solamente, y esos seis pasos ayudaron a la recuperación de los alcohólicos de Nueva York y Akron.

Bill pensó, “Quizá nuestros seis trozos de verdad se deban romper en partes más pequeñas y así podríamos llegar mejor hasta el desamparado lector distante y, al mismo tiempo, podríamos ser capaces de ampliar y profundizar las implicaciones espirituales. A decir de Bill, escribió Los Doce Pasos mientras estaba en la cama, en el 182 de Clinton Street, lápiz en mano y con un block de hojas amarillas a rayas en su rodilla. “Los escribió en la cama, no porque estuviera enfermo, sino que ese era el mejor lugar para pensar”. Al empezar a escribir, las palabras comenzaron a volcarse con asombrosa velocidad. En media hora tenía completado su borrador, luego decidió detenerse a revisar lo que había escrito. Fue enorme su sorpresa al ver que sumaban doce, un número simbólico; pensó en Los Doce Apóstoles y llegó al convencimiento de que la sociedad debería tener Doce Pasos.

Los primeros tres Pasos que escribió Bill, fueron extraídos de la Lectura de James, de las enseñanzas de Sam Shoemaker y del Grupo Oxford. En el Primer Paso se refería a la calamidad y al desastre, el Segundo era de la derrota, de que uno no podía seguir viviendo sobre la fuerza de los propios recursos, y el Tercero era acudir a un Poder Superior pidiendo ayuda. Recordaba Ruth, su secretaria, que Bill apareció un día con los Pasos prácticamente completos, pero cuando los presentó a los miembros locales, surgieron acaloradas discusiones y una lluvia de sugerencias. Uno se opuso a las fuertes referencias de Dios, otro quería suavizarlos. Aquél decía que el libro debería expresar la doctrinas cristianas, y alguien más decía: “Bill, faltas tú”, deberías estar en esa información y la secretaria se encontraba reflejando un poco la reacción de la no alcohólica y el resultado de esta discusión tuvo como reacción y resultado la frase “Dios tal como lo entendemos”. Bill recordó esos cambios como las “concesiones a aquellos de poca o ninguna fe”. Se había ampliado la puerta para todo aquel que estuviera sufriendo y pudiera pasar por ella, sin importar su fe o su falta de fe.

La opinión del Dr W W Bauer: Todo lo que puedo hacer es tratar de expresarles el sentimiento de la opinión médica. Un sentimiento que ha estado creciendo permanentemente a través de la vida de su organización y el cual, creo yo, está totalmente cristalizado; es un sentimiento de que AA tiene una parte muy grande e importante en las respuestas que ahora poseemos para el problema del alcoholismo. Sabemos por supuesto que el alcohólico es una persona enferma. Esta es una frase muy simple. Hoy en día es una frase que es aceptada amplia y generalmente.

Y sin embargo ustedes y yo sabemos que no hace mucho tiempo el alcohólico era mirado como una molestia, una peste, una persona que podíamos despreciar si así lo deseábamos. Era mirado como un ser degenerado y como un inútil. Las familias escondían a las personas tuberculosas, así como actualmente esconden al alcohólico. Yo tengo mis propias tentaciones como la que existe en ceder a la tentación que para ustedes y muchos ha sido o es el alcohol. El alcoholismo es un escape. ¿Pero de qué? De las situaciones intolerables de la vida y a veces el mundo parece ser intolerable hoy en día. No es de maravillarse que el alcoholismo continúe creciendo. Nuestros hijos están creciendo y siendo educados en un medio ambiente tremendamente alcohólico. Por medio de carteles en todas las formas de publicidad, “No es tan importante saber cuál enfermedad tiene el paciente, como saber cuál paciente tiene la enfermedad” Ustedes los AAs han tendido la mano a todos que aquellos que sufren y con agradecimiento y humildemente les digo que ustedes tienen resultados que crecerán más y más pues están en el camino ascendente. Ustedes con su libro han sacado a la luz a aquellos que estaban en las tinieblas y han derrumbado barreras para lograr la recuperación del alcohólico.

El Programa es exactamente el mismo, los Principios están ahí, los Pasos también, así como las guías prácticas y oportunidades para todos. En cuanto se ponen en acción y basándose en todo lo que está escrito en el Libro Grande, nada será difícil, en el Capitulo V se cita esta frase: “los únicos que no se recuperan son los individuos que no pueden o no quieren entregarse de lleno a este sencillo Programa”. Y el Programa es el mismo que ha servido para la recuperación de millones de alcohólicos desde su publicación en 1939.

Ahora tenemos a más gente que entra y sale del Programa. Esto es comprensible porque tenemos más membresía, los alcohólicos que han querido permanecer han sido los que han hecho lo que el programa sugiere. Hoy la gente que quiere permanecer sobria es aquella que hace lo que le Programa le dice que haga. La única diferencia es que no se conoce a todos los que están en el Programa. Antes las juntas de AA tenían un día o más para discutir el Libro Grande, y estas juntas se daban por terminadas con un Padre Nuestro, que no era obligatorio, después venían los comentarios informales de preguntas y respuestas.

Hoy se toman las cosas más a la ligera, se puede sugerir un poco más de disciplina y así evitar las recaídas. Un suceso que se ha dado poco a poco es el hecho de que han llegado a los Grupos gente más joven, y se sorprenden al ver que hay gente que llegó antes que ellos, y cuando se tiene tiempo y sobriedad sobre la base del Programa, los miran a veces con desdén o bien quieren oír todo lo que tengan que decir “los viejos”, ya sea que tenga algún significado o ninguno. Los nuevos son los que tienen a veces que decir algo mucho más importante que decir en base a la lectura del Libro Grande compartiendo sus puntos de vista. Pero entre “los viejos”, los de recién ingreso y los que tengan meses dentro del Grupo, unas reflexiones de consideración: ¿Deseo dejar de sufrir? ¿tengo el deseo sincero de dejar de beber?, ¿realmente se desea la recuperación y llevar una vida más sana y llena de satisfacciones?, ¿deseo encontrar una vida llena de sorpresas y promesas?” Dejar de beber, de una manera decisiva y sin reserva alguna, es tan sólo el comienzo.

Para entrar al maravilloso mundo de Alcohólicos Anónimos, el “Libro Grande” contiene once capítulos, que nos van guiando a través de senderos espirituales, que no religiosos, una guía lenta, pero continua, un nuevo modo de vivir, cambiar la personalidad llena de defectos de carácter por una nueva. Es un alivio saber que es posible recuperarse del alcoholismo a pesar de ser una enfermedad incurable. Los historiales que se han presentado en las diferentes ediciones del Libro Grande, aparte del de Bill W, y la pesadilla del Dr Bob, son Mensajes, de que se puede dejar de beber y llevar una vida más tranquila llena de satisfacciones y logros, de manera que aquel que ya lo tenga, lo podrá disfrutar, aquel que apenas va llegando al Grupo, le espera una lectura que le ayudará para su recuperación y aquel que lo tenga empolvándose en algún rincón de su casa, pues tiene dos opciones sugeridas, una sería la de ponerse a leerlo y la otra que lo regale a alguien que lo necesite. Bill W escribió en una ocasión, “Antes solía compadecerme de aquellos que vivían en la autoconmiseración, ahora sólo me compadezco de aquellos que viven en la ignorancia”.